Acompañamiento individual

Horario a convenir
Visita previa individual: a concretar

La Cabana, Sentfores – La Guixa, VIC
Duración 1h

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«Capacitar al animal humano para que acepte la naturaleza que existe dentro de sí mismo, para que deje de escapar de ella y disfrute de lo que ahora tanto le atemoriza”
– Wilhelm Reich

El acompañamiento individual de la clínica psicocorporal se sustenta en las fases del desarrollo psicosexual, el análisis del carácter, la intervención corporal, los actings (movimientos neuromusculares) y la respiración consciente.

El objetivo de la clínica psicocorporal es conocer la realidad esencial de la persona, su desequilibrio emocional, neurovegetativo, energético y vital y, desde aquí, cualquier aspecto de su conducta y malestar.

El abordaje de esta clínica se centra, de forma específica, en la coraza o armadura muscular y su correspondiente expresión psíquica, que dan lugar a una estructura de carácter (una forma de ser y relacionarse con el mundo) diferente en cada persona.

La coraza cumple una doble función: por un lado, protege del dolor y por otro, bloquea y anestesia el placer por la vida. Se expande así, por todos los niveles: muscular, porque crea bloqueos en la propia musculatura, caracterial, porque genera formas de vida monótonas y restrictivas y energético, porque desvía el fluir de la energía en el cuerpo para mantener la armadura activa , que ya se ha convertido en un “modus operandi” de supervivencia reactiva.

Generalmente, la persona no se da cuenta de la coraza en sí, sino de la distorsión de sus percepciones de la vida: se siente poco interesada en las cosas, rígida, vacía, o bien se queja de intranquilidad nerviosa, palpitaciones, afecciones intestinales, insomnio, náuseas, etc.

A través de la creación de un espacio de observación y escucha empática, se va gestando una relación terapéutica que facilita el proceso psicocorporal de la persona y le ayuda a flexibilizar los bloqueos musculares, a elaborar los aspectos del carácter que generan disfunción y restablecer un movimiento energético que permite reactivar el placer del movimiento natural pulsátil del ser, en contacto con uno mismo, los demás y el mundo.

Sin inducir, ni provocar emociones, ni regresiones, sino a través de la adquisición de una progresiva conciencia de sí misma, la persona siente la diferencia entre el yo y el carácter, comprende la relación entre su historia y su conducta actual , reconoce sus límites y potencialidades y va aprendiendo a vivir su realidad a través de una coraza-carácter neuroflexible, disponible por la vida.
En esencia, este trabajo facilita la maduración biopsicosocial de la persona, para que pueda entregarse al gozo de la experiencia vital de una forma más funcional y consciente de sus recursos y su realidad.